Ayer fue Viernes Santo. En lugar de ver una procesión, me puse una película humanista, pacifista y sincera, que también habla de religión, la segunda cinta de esta directora-actríz libanesa, la nueva Sofía Loren ó Anna Magnani, de esas mujeres mediterráneas, bellas y con carisma que llenan la pantalla. Me gustan las películas de esta mujer porque tienen lo mejor de nuestro mundo mediterráneo, desde la alegría musical del cine egipcio hasta la tragedia griega, trístemente propagada en Oriente Medio por las guerras de orígen político y religioso. Líbano es un país rico en cultura, con la elegancia de un pasado francés y el colorido de la civilización árabe. En esta obra veo mucho del cine de Berlanga, bullicioso y comunitario, de las películas italianas de mujeres fuertes, del cine iraní, con sus dramas de guerra. Hay un universo común al que creo que deberíamos mirar más desde nuestro país. Está bien parecerse al cine americano en cuanto a la forma de narrar (en algunos géneros, no en t...
Blog de películas, en una época en la que ya nadie lee blogs y donde no se sabe si el cine se seguirá proyectando en salas o sólo en plataformas, tabletas y teléfonos móviles.