Existe una dimensión americana underground propia, un universo lisérgico del perdedor o del outsider que hemos leído o visto en comics para adultos, relatos, cortos o largometrajes. Miembros honorarios de ese universo son Burroughs, K. Dick, Gibson, Ginsberg, Carver, todo el realismo sucio, etc.. La paranoia propia del abuso de las drogas psicotrópicas y de un sistema muy vigilado y controlado desde los años 60 en EEUU, cuando aquel país se decidió a arrojarse por una cuesta abajo que aún no ha llegado a acabar, se ve reflejada en las obras del citado Philip K.Dick, artista muy perjudicado por su propia aventura vital. Esta película, basada en unos de sus relatos, parece y es un comic, el sistema de retrovisión ayuda a crear ese mundo paralelo de identidades confusas, pero se pierde en varios de sus vericuetos. Lo mejor para mí fue la historia sentimental de Keanu Reeves y Winona Ryder, dos losers de la industria, y la pareja demente-cómica formada por Woody Harrelson y el otrora droga...
Blog de películas, en una época en la que ya nadie lee blogs y donde no se sabe si el cine se seguirá proyectando en salas o sólo en plataformas, tabletas y teléfonos móviles.