No sé si cuando escucho el nombre de Clive Barker tengo ganas de salir corriendo o ir al baño, pero lo que es curioso, es que también quiero quedarme a verlo. El caramelito de esta peli, era qué habrían hecho basándose en un relato corto del susodicho autor de terror británico, y como no la realizaba él mismo, quizá podía haber algo bueno detrás. En realidad, muy bueno no es este retorcido retrato de Dorian Grey universitario, pero mejor que otras adaptaciones de su obra, sí me lo parece. Quizá por su factura barata, y esa atmósfera anglo-canadiense que intenta parecer yanqui, me retrotrae a un giallo moderno no mediterráneo. En otras manos, de Abel Ferrara o Almereyda, esta idea podría haber subido al cielo (oscuro, claro), porque se apuntan maneras góticas italo-americanas. Hay una búsqueda apasionada y enfermiza, un delirio por el bello defecto, por la justicia poética siniestra, que harían de esta película un buen capítulo de Maestros del Terror o 13 Miedos. Y su incipiente villano...
Blog de películas, en una época en la que ya nadie lee blogs y donde no se sabe si el cine se seguirá proyectando en salas o sólo en plataformas, tabletas y teléfonos móviles.