Se me ocurrían varias películas mientras veía ésta de Blancanieves. Aquí pondría una canción de Loreena Mckennitt, allí situaría druidas, allá la penetración del cristianismo en tierras celtas mientras las antiguas creencias se difuminaban, en otra secuencia respetaría el sonido original y nunca doblaría las canciones de los enanos, etc.. O sea, que repetiría la excelsa Excalibur, de John Boorman, película definitiva sobre el tema y no superada jamás. Esta Blancanieves es muy ambiciosa a nivel visual y estético, quiere epatar como buen blockbuster americano. Y logra entretener, a pesar del hastío y cansancio que me embargan cuando contemplo la enésima batalla ruidosa de caballeros medievales. Esa Tierra Media que bebe de todas las fuentes posibles del cine contemporáneo de aventuras, el Señor de los Anillos en el horizonte, como objetivo que no se alcanzará, y que demuestra el punto y aparte que logró aquella trilogía en el género, como hizo Matrix en el suyo. Charlize Theron y el chic...
Blog de películas, en una época en la que ya nadie lee blogs y donde no se sabe si el cine se seguirá proyectando en salas o sólo en plataformas, tabletas y teléfonos móviles.