Cada día tengo más claro que en la vejez, Clint Eastwood se está acercando más al catolicismo. Invictus es un biopic puro, con los defectos de este género cinematográfico. Aguanta porque Morgan Freeman hace un gran papel, y porque Mandela y Sudáfrica interesan. En este tiempo de líderes políticos mediocres, un hombre generoso, creativo e ilusionante como Mandela, que ponía por delante de sí mismo y su raza maltratada, a su país, y la superación del odio y el rencor, es muy necesario. Mandela ya estaba necesitando una gran película épica, pero el argumento central no resiste un largometraje entero. Que utilizase el equipo de rugby nacional para unir al país y dotarle de una mitología y orgullo propios, con blancos y negros del mismo lado, no basta para resumir la grandeza del hombre. Eastwood refleja como toda la población surafricana vive el milagro, todo el mundo se vuelve bueno gracias a su ejemplo, y eso no es creíble. Hace una hagiografía, un catecismo bonachón y simplón. De todas ...
Blog de películas, en una época en la que ya nadie lee blogs y donde no se sabe si el cine se seguirá proyectando en salas o sólo en plataformas, tabletas y teléfonos móviles.