Hay algo en CÓDIGO DE DEFENSA (THE NUMBERS STATION) que funciona especialmente bien. Tratándose de una coproducción angloamericana de bajo presupuesto con todos los tópicos posibles sobre espías y asesinos de la CIA, está sorprendentemente bien escrita y mejor ejecutada, tomándose muy en serio lo que cuenta y ganando puntos de credibilidad frente al espectador. O tal vez sea el acierto al plantear el escenario en que transcurre en su mayor parte, un búnker secreto desde el que se transmiten unos códigos secretos por onda corta. Puede que sea que la tensión y la complicidad del espectador recaen sobre dos personajes principales interpretados por dos estupendos actores: John Cusack, cuya carrera reciente parece irse colocando en paralelo a la de Nicholas Cage (con profusión de series B, y una cal por varias de arena) y Malin Akerman, cuya relación es uno de los puntos fundamentales de interés de la historia. No sé si es por algo de esto, seguramente por todo ello, que la hora y media...
Blog de películas, en una época en la que ya nadie lee blogs y donde no se sabe si el cine se seguirá proyectando en salas o sólo en plataformas, tabletas y teléfonos móviles.