SILENCIO,
de Scorsese, es una película para hablar largo y tendido. Formalmente
conservadora, pero muy eficiente en su sencillez, nos habla de diversos
temas principales y muy importantes en la religión católica : el valor
de la Fe, la (importancia o no) de la confesión y el perdón de los
pecados, la santidad, el silencio de Dios en las crísis de Fe (este
silencio de Dios compartido por el Judaísmo desde el Holocausto) y
sobretodo, quizá lo más importante, la Verdad personal e íntima, no
absoluta, no universal, la tuya propia. Scorsese es crítico con cierta
evangelización superficial, que no se preocupa por conocer la cultura ni
las religiones de aquellos foráneos a los que pretende comunicar la
Buena Nueva. Y como (novedad), presenta la contraevangelización de los
sacerdotes católicos por parte de los representantes de las
instituciones políticas y religiosas japonesas, a los que obliga a
convertirse al budismo, porque aquel país es también una civilización
con sus valores filosóficos y humanistas que no tiene nada que envidiar a
la occidental cristiana, siempre tan ombliguista.
Hay varios momentos emocionantes en esta obra para un creyente (oficial o no) del cristianismo en general y del catolicismo en particular; para mí, el más crucial, el que transmite la esencia del cristianismo, lo que lo diferencia de otras religiones, y que es un valor filosófico profundamente humano, es esa escena en que el sacerdote protagonista se ve obligado a apostatar, pisando la imagen de Cristo, y la voz en off de Jesús (o de sí mismo) le dice con voz muy comprensiva que la pise, que no pasa nada, que Él, aunque calle, está con los que sufren, que sufre a su lado.
(En la confrontación teológica entre el Inquisidor Budista y los sacerdotes, un Ferreira ya apóstata y un Rodrígues en proceso, el budista le dice que lo que promete el cristianismo son todo ilusiones vanas que engañan al hombre. En eso el budismo es más realista, quitando el rollo de la reencarnación. Buda quiere eliminar las ilusiones, el dolor y el sufrimiento del hombre. El catolicismo promete otra vida al lado del Padre, un "nirvana" donde no se sufre ni se trabaja ni se padece.El nirvana budista es la abolición del ego, que es el mayor generador de sufrimiento. Una religión quiere sanarte espiritualmente en vida, y la otra en la muerte. Yo añadiría que a Scorsese le ha faltado incidir en un tema troncal del cristianismo : Dios o Cristo sufre a tu lado porque te ama, porque Dios es Amor. Y aunque apunta en la película este valor supremo, el de que Dios murió por nosotros, se hizo hombre para ser como cada uno de nosotros para salvarnos, da la impresión de que los sacerdotes son débiles y necesitan pruebas físicas de que Dios está ahí y les escucha. Los aldeanos cristianos parecen entender mejor el mensaje cristiano que los propios sacerdotes, cagados de miedo y dudas desde el principio de la película.)
Scorsese quiso ser catequista, y aquí lo demuestra.
Creo que el Vaticano debería analizar seriamente esta cinta, por lo que aporta con respecto a recordarle a la gente qué es el cristianismo, su mensaje sencillo y profundamente humano, que no necesita intermediarios, pues éstos están atacados por el temor y la duda espiritual.
Hay varios momentos emocionantes en esta obra para un creyente (oficial o no) del cristianismo en general y del catolicismo en particular; para mí, el más crucial, el que transmite la esencia del cristianismo, lo que lo diferencia de otras religiones, y que es un valor filosófico profundamente humano, es esa escena en que el sacerdote protagonista se ve obligado a apostatar, pisando la imagen de Cristo, y la voz en off de Jesús (o de sí mismo) le dice con voz muy comprensiva que la pise, que no pasa nada, que Él, aunque calle, está con los que sufren, que sufre a su lado.
(En la confrontación teológica entre el Inquisidor Budista y los sacerdotes, un Ferreira ya apóstata y un Rodrígues en proceso, el budista le dice que lo que promete el cristianismo son todo ilusiones vanas que engañan al hombre. En eso el budismo es más realista, quitando el rollo de la reencarnación. Buda quiere eliminar las ilusiones, el dolor y el sufrimiento del hombre. El catolicismo promete otra vida al lado del Padre, un "nirvana" donde no se sufre ni se trabaja ni se padece.El nirvana budista es la abolición del ego, que es el mayor generador de sufrimiento. Una religión quiere sanarte espiritualmente en vida, y la otra en la muerte. Yo añadiría que a Scorsese le ha faltado incidir en un tema troncal del cristianismo : Dios o Cristo sufre a tu lado porque te ama, porque Dios es Amor. Y aunque apunta en la película este valor supremo, el de que Dios murió por nosotros, se hizo hombre para ser como cada uno de nosotros para salvarnos, da la impresión de que los sacerdotes son débiles y necesitan pruebas físicas de que Dios está ahí y les escucha. Los aldeanos cristianos parecen entender mejor el mensaje cristiano que los propios sacerdotes, cagados de miedo y dudas desde el principio de la película.)
Scorsese quiso ser catequista, y aquí lo demuestra.
Creo que el Vaticano debería analizar seriamente esta cinta, por lo que aporta con respecto a recordarle a la gente qué es el cristianismo, su mensaje sencillo y profundamente humano, que no necesita intermediarios, pues éstos están atacados por el temor y la duda espiritual.

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