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"Politiqueo" en la noche de las bestias

Esta tarde he ido al cine, algo que no puedo hacer muy a menudo, y he visto Election: La noche de las bestias , que es la tercera parte de la saga La Purga , aunque se puede ver independiente de las demás. Es una película muy política, muy crítica asumiendo que es de género y que tiene que cumplir unas premisas comerciales. Y sobretodo muy actual y creíble, viendo la situación de los Estados Unidos y el peligro de un Trump en la Casa Blanca. Se habla de la Asociación del Rifle, de la locura de las armas, de la violencia gratuita, de la guerra racial, del racismo de aquella sociedad, de las ideas progresistas versus conservadoras y fascistas, etc.. Todo llevado al extremo como en la Serie B, pero con una rotunda reflexión sobre la Purga como el último paso del capitalismo salvaje neoliberal, el del exterminio físico de las clases sociales que no interesan. (Esto se llama Fascismo puro y duro). Me ha regocijado escuchar a la salida a un espectador decepcionado por el exc...

Good Kill : ¿Dónde quedaron aquellas buenas peleas a puñetazos?

Sobra la buena conciencia y el remordimiento. Todo el argumento gira alrededor de una falacia: la bonhomía de un hombre honesto que querría sin embargo, mirar a los ojos de aquel a quien mata. Pero sólo puede ser una pieza minúscula del engranaje del asesinato funcionarial, de la burocracia anónima que desde una llamada telefónica, un email o una transmisión por skype ordena cargarse al objetivo previamente seleccionado, sin que importen los daños colaterales. Pieza menor de Andrew Niccol, cuyo Gattacca es su obra cumbre, nunca repetida después, aunque la temática se mantiene una y otra vez, como el mito de Sísifo. La alienación y deshumanización virtual del hombre y de los estados. El efecto que produce en nosotros la asepsia de la tecnología. Y entremedias de ese mundo-máquina, aparece la atracción y el amor. Suárez la militar latina con conciencia. Ethan Hawke, aquí como un trasunto del Clint Eastwood hierático e impasible, pero con humanidad. En ese país kafk...

Irrational Man

Vi con prevención Irrational Man, la penúltima de Woody Allen, en uno de esos canales de Movistar+, pues me parecía la menos Allen de su última hornada siendo la más auténtica en el fondo. Es un cuento moral con apariencia de Annie Hall al principio con esa pareja pizpireta, la alumna sabihondilla y el profesor de filosofía nihilista, que cuando habla, sentencia, que parece vulnerable y retraido que atrae a las mujeres como el panal a los osos. Y ahí, podría haberse quedado la trama, en una amable comedia como las de antes, pero no, el nihilista quiere ser coherente con la teoría y salvar al mundo en plan terrorista Unabomber. Y entonces Allen disecciona con frialdad de cirujano pesimista todo lo que pasa y se rompe el encanto que en realidad, nunca existió. En la parte final de la película, su estilo me recordó a las últimas cintas de Hitchcock. Quizá no sea su mejor guión, pero vuelve a los temas de Match Point y a la mala baba que le caracteriza cuando habla...

Mistress Deception

Debajo de ese dinamismo emprendedor de los americanos yace un profundo temor al fracaso. Ya sé que se caen y se vuelven a levantar, que si aquí no les salió bien, se van a otro estado y comienzan de nuevo. Es esta levedad en las relaciones propia de las redes sociales en las que l@s buscavidas proliferan vendiéndose, los millennials chocan con los xy y la generación X estamos ya de vuelta. Jóvenes aún adolescentes que buscan pareja estable modernill@s que son sus modelos en la vida pero que no tienen donde caerse muertos, hijos todos de la crisis económica que redundó en existencial. Maquillajes literarios y bohemios. Revistas universitarias, parties en pisos de alquiler. Conciertos, rollo guay, sombrero y máquina de escribir. He conocido todo eso y era una puta mierda en el fondo. En su aparente superficialidad, Mistress America parece una cosa y después es otra mejor. Más real y terrible.

¡¡Hipócritas!!!

Hippocrate es de esas películas que suelen hacer los franceses con una temática social, que no sé por qué no abundan demasiado por nuestros lares, aunque es algo que estamos corrigiendo. Describe muy bien, como si de un thriller se tratara, el mundo de los MIR (Médicos Residentes) en los hospitales universitarios públicos, con sus recortes, masificación, corporativismo y trucos para saltarse las normas. Estamos ya acostumbrados a buenas series americanas de hospitales y médicos (incluso hay un homenaje a una de las más populares en esta película), pero a diferencia de aquellas, Hipócrates pretende ser realista. Para mi gusto, se centra demasiado en el error y conclicto moral del protagonista, pero es verdad que en ese giro argumental, vemos en su grandeza el comportamiento, por contraste con el médico joven francés blanco y cobarde, el más humano y profesional del doctor residente argelino, que tiene mucho más que perder en su carrera. Se reflexiona sobre la burocracia, que entorpec...

Brooklyn : Balada del emigrante

Yo también soy un emigrante quizá no de tan larga distancia y a veces pago con creces, lágrimas y ciertas depresiones y una manera propia de sentirte culpable la lejanía el cambio la vejez la muerte. Pero esta chica parece demasiado segura de sí misma se adapta a todo no parece desear irse de su casa si lo hace es por motivos prácticos porque no hay futuro porque los pocos empresarios explotan y humillan. En tu pueblo puedes llegar a ser felíz a pesar de la mediocridad reinante, te pueden desear y querer pero ser otra persona es mucho más atractivo ser libre para poder elegir para construir tu vida sin que nadie meta las narices donde no le llaman. Quizá lo que te espera tampoco se salga demasiado de la norma pero tú lo has escogido dentro de las normales limitaciones de una vida trabajadora que no pide mucho que no es ambiciosa. No nos venden sueños irrealizables sino otra vida posible a pesar de todo lo que se dejó atrás.

Reina y Patria, bendito anacronismo

  De una manera extraña, ayer por la noche, su imagen final me provocó un llanto inusitado, como si llevara aguantando todo el metraje una gran emoción por el paso del tiempo, la nostalgia, la celebración del amor y de la vida como hacía tiempo que una película no me hacía sentir. Boorman ha hecho una película anacrónica de esas que ya no se llevan con una levedad profunda propia de un maestro que hace sencillo lo difícil hablando de los grandes temas de la existencia. Hay comedia surrealista sensualidad casi incesto política guerra  picaresca monarquía cine teta no quieres que se acabe este testmento fílmico del director de La selva esmeralda. Sólo por esa cinta, Boorman se merece entrar en el Parnaso de los Grandes. Y ésta, sin ser gloriosa, pareciendo pequeña es enorme. Ayer no lloraba por ellos ni por Boorman sino por mí mismo. Hay películas que son mejores que un psicólogo. Te sacan la verdad que reside dentro. Rectifico Es una pu...